Donde el corazón te lleve
Hay días en que me parece que el hombre no es sino un gran mono a merced de sus instintos y, lamentablemente, en condiciones de manipular armas complicadas y peligrosísimas; al día siguiente, en cambio, tengo la sensación de que ya ha pasado lo peor y de que empieza a emerger la parte mejor del espíritu.
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